Hay llamadas que te cambian la vida.
A Adepeju Jaiyeoba, una joven abogada de Nigeria, la suya la recibió una mañana de 2011.
Le dijeron que una amiga muy cercana había muerto al dar a luz.
No fue por una enfermedad rara ni por una complicación médica imposible de prever.
Fue por algo tan básico como la falta de higiene durante el parto.
En Nigeria, como en muchas zonas del África subsahariana, dar a luz es todavía una especie de ruleta.
Hay hospitales sin agua corriente, parteras sin formación y partos que ocurren en casas donde se usan cuchillas oxidadas y trapos viejos.
Cada año, más de 58.000 mujeres mueren en Nigeria por causas relacionadas con el parto, muchas de ellas completamente evitables.

Adepeju no era médica. Era abogada, vivía en Lagos, y trabajaba en temas de derechos.
Pero aquella pérdida la dejó con una pregunta que no podía soltar:
“Si alguien con recursos, con educación y acceso a un hospital puede morir al dar a luz… ¿qué pasa con las mujeres en las aldeas rurales?”
Esa pregunta se convirtió en un motor.
Comenzó a investigar, a visitar comunidades, a hablar con parteras tradicionales.
Descubrió una realidad cruda: la mayoría de las muertes no se debía a la falta de hospitales, sino a la ausencia de recursos mínimos.
En muchos partos, las parteras improvisaban guantes con bolsas de plástico o cortaban el cordón umbilical con cuchillos comunes.
Y un día llegó el momento del click, mientras observaba un botiquín doméstico, pensó:
“No puedo construir un hospital. Pero sí puedo ayudar a que cada madre tenga lo básico para un parto limpio y seguro.”
Y ahí nació la idea.
Adepeju dejó su trabajo legal y fundó la Brown Button Foundation, una organización para entrenar y apoyar a parteras rurales.
Después dio un paso más: creó Mother’s Delivery Kit, un sistema de distribución de kits de parto estériles, económicos y fáciles de usar.

Cada kit costaba menos de 5 dólares e incluía lo esencial:
- una navaja esterilizada
- guantes
- jabón antibacterial
- paños limpios
- una sábana desechable
- y una guía ilustrada para parteras locales
Todo guardado en una bolsa sencilla, lista para usar.
Sin tecnología avanzada. Sin burocracia. Solo lo necesario para salvar vidas.

Al principio, el proyecto era pequeño.
Adepeju y su equipo repartían los kits de comunidad en comunidad, hablando con mujeres y parteras.
Pero en poco tiempo, el impacto creció.
En solo cuatro años, ya habían formado a más de 8.000 parteras tradicionales y distribuido decenas de miles de kits en zonas rurales de Nigeria. En 2015, el número superaba los 50.000 kits entregados, y para 2017 ya habían alcanzado más de 300.000.
Hoy, el proyecto opera en más de 30 estados del país y ha impactado a más de un millón de personas —entre madres, bebés, familias y trabajadores sanitarios—.
El reconocimiento no tardó en llegar y en 2014, Barack Obama mencionó a Adepeju como ejemplo de liderazgo joven transformador durante una conferencia del programa Mandela Washington Fellowship.
Un año más tarde, fue invitada a la Casa Blanca para compartir su experiencia.
Pero lo que más la conmovió no fueron los premios, sino las palabras de las mujeres que recibían el kit:
“Por primera vez siento que alguien pensó en mí… antes de que muriera.”
***Hasta donde se sabe públicamente, la fundación continúa su labor de entrega de kits y formación de parteras rurales.

REVELACIÓN CREATIVA #6
Mirar un problema con otros ojos
A veces, la creatividad más poderosa no consiste en inventar algo nuevo, sino en mirar un problema cotidiano con otros ojos y reorganizar lo que ya existe para encontrar una solución.
Adepeju no diseñó un producto. Diseñó una forma de cuidar.
Empaquetó esperanza en una bolsa sencilla. Y con ella, transformó un gesto tan elemental como dar a luz en un acto más seguro, más digno, más humano.Y tú, ¿Qué pasaría si miraras algo que te duele como el punto de partida para crear algo nuevo?